Y ahora llego ebrio del bar de turno. Mientras caminé hasta mi casa pensé en ti, ¡que basura! ¡que bastado! ¡que víctima se siente! ¡que mediocre! ¡qué pensarías si me vieras así!
Esto es una mierda. No estoy seguro de nada. No sé si habría pensado en ti estando con alguna de las que anotó mi número hace un rato. ¡Una mierda!, ahora que llegué a mi casa solo, siento que te quiero tanto más que a cualquiera que haya encontrado hoy, mucho más, y sé también que podría haber paliado la necesidad de ti con cualquiera de ellas.
Es fácil enamorarse de una estudiante francesa, llegan acá y conversan con uno en su español errático, tímido, al tiempo que se les abre un poco más el escote. Ellas están dispuestas a vivir conmigo tanto más de lo que tú, no puedo creerlo, apenas me conocen, apenas me ven y quieren tanto más de mi que tú, y yo te quiero a ti. Es patético, llego a escribir ebrio todo esto, llego a llorar en vez de dejar que me desnuden, dejar que me toquen, dejar que me besen, dejar que duerman conmigo, dejar hacerme todo lo que quiero que me hagas tú y no.
No sé, si esto no es hundirse dime qué es.
La otra vez, la última vez, me preguntaste cómo era que me atrevía a llamarte en medio de la noche. Esa noche sólo quería decirte que durmieras bien, esa noche yo estaba bien, pero estoy seguro de que me imaginaste del otro lado tal y cómo estoy ahora, desesperado. Ahora te llamaría, escupiría todo lo que te quiero, te explicaría balbuceando todo lo que te necesito, vomitaría las ganas que tengo de hacerte el amor. Te llamaría todas las llamadas que mi celular aguantase, pero no lo hago. No marco ni un número si quiera, todo por como son las cosas realmente.
Sé que todo esto es mentira. Me doy cuenta que en mi vida no eres más que esto que escribo, esta mierda tan ausente en la que escribo, nada más que eso.
Ahora que otras mujeres llaman a mi teléfono y yo no les contesto, vuelvo a verte desnudándote en la pieza vacía de tu departamento. No puedo dejar de imaginarte así, no puedo dejar de perder el tiempo viendo tu ropa caer muerta en el suelo, viendo tu piel aparecer. No quiero perder más el tiempo. Suena el teléfono y lo dejo porque no eres tú. No quiero perder más el tiempo. Me siento bien, me siento mal, me siento bien y me siento mal. No quiero perder más el tiempo.
Esto es todo lo que tengo, una hoja frente a mi y en ningún lugar, nada más que eso, porque me han dejado y porque las dejé, porque ni una sola es más que lo escrito en esta hoja, esto que eres tú para mi, eso es así. Es triste al fin y al cabo, cuánto daría porque me dijeras que no es así, pero es, es y me vuelve más solo que nunca.