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Escuché a alguien que quiere ser feliz. Eso dijo, "quiero ser feliz".
Yo me he dado cuenta de mi tristeza.
Me he dado cuenta y desde entonces quiero descubrir los rasgos de esa sensación.
De esta manera ha comenzado: hablaba con alguien, sentí algo tras los ojos y comprendí que suele estar ahí. No siempre es igual, pero siempre se parece: una cosa tras los ojos y quizá otra cosa en el pecho.
Aquí, hoy, en este país, en nuestra lengua, le dicen pena.
Todo para mí comienza ahí. Detrás de los ojos.
Hace dos semanas sucedió esto. Quiero escribirlo. ¿Qué puedo decir ahora?, ¿qué puedo decir sobre entonces?.
Poco puedo: que el dolor no es nada, que es como una hilacha, que si tiro de él quizá desenrolle un tejido mayor. Que esto es la punta y quiero ver la amargura en el fondo.
1 mayo, 2008
